Vidrio laminado antibala: tercera entrega de nuestra serie sobre vidrios de seguridad


En las últimas semanas hemos recorrido los distintos niveles de protección que ofrece el vidrio de seguridad. Primero
analizamos el vidrio frente al impacto accidental, y después el vidrio laminado frente al vandalismo y el robo según la
norma UNE EN 356.


Hoy continuamos con uno de los niveles de protección más altos disponible en acristalamientos de seguridad: el vidrio
laminado antibala, diseñado para detener proyectiles de armas de fuego y proteger a las personas en situaciones de
riesgo extremo.


¿Qué es el vidrio laminado antibala?


El vidrio antibala es un acristalamiento multilaminado de alta seguridad, formado por varias capas de vidrio y
múltiples interláminas de PVB u otros polímeros especiales. Estas capas aportan:


– Gran elasticidad y adherencia,


– Elevada resistencia a la penetración,


– Capacidad de absorción de energía,


– Reducción o eliminación del desprendimiento de fragmentos hacia el interior protegido.


Aunque este tipo de vidrio puede fracturarse al recibir un impacto, el proyectil no llega a atravesarlo, ya que su energía se disipa entre la rotura controlada del vidrio y la deformación de las capas internas.


¿Cómo funciona la protección antibala?


La resistencia balística del vidrio laminado se basa en un proceso simultáneo de:


1.Fractura controlada de las capas externas de vidrio, que disipan energía.


2.Absorción del impacto por parte de las interláminas plásticas, evitando la perforación.


3.Deformación del conjunto multilaminado, que actúa como una barrera flexible capaz de detener el proyectil.


De esta manera, el vidrio antibala mantiene su integridad incluso tras recibir varios disparos consecutivos,
dependiendo de la clase de protección.


Norma UNE EN 1063: clasificación balística


Para evaluar la resistencia del vidrio antibala se utiliza la norma UNE EN 1063, que define los ensayos necesarios y
clasifica el vidrio según el calibre, la velocidad y el tipo de arma empleada en las pruebas.


La norma distingue dos grandes grupos:


-BR (Ballistic Resistance) → pistolas, revólveres y rifles


-SG (ShotGun) → escopetas


En total existen nueve clases, desde BR1 hasta BR7, que ofrecen niveles de protección crecientes. A mayor número de
clase, mayor capacidad de detener proyectiles de armas más potentes.


Durante el ensayo, el vidrio debe detener todos los disparos realizados en las tres muestras probadas, y además se
clasifica si hay o no desprendimiento de esquirlas:


S → con desprendimiento controlado
NS → sin desprendimiento hacia el interior


No existe correlación directa entre las clases BR y SG, ya que ambas responden a amenazas muy distintas

 

Armas, calibres y tipos de municiones


La UNE EN 1063 establece las armas y municiones que se utilizan para cada nivel de clasificación:

 

ClaseTipo de arma / calibreNivel de protección
BR1.22 LRProtección básica
BR29 mmAmenazas urbanas comunes
BR3.357 MagnumRiesgo medio
BR4.44 MagnumRiesgo alto
BR5Rifle 5,56 mmAlta protección
BR6Rifle 7,62 mmProtección avanzada
BR7Rifle 7,62 mm perforanteMáxima protección

 

Cada ensayo se realiza con:

 

  • 3 disparos por prueba,
  • velocidad de impacto controlada,
  • distancias específicas de tiro,
  • y separación definida entre impactos

 

Estos parámetros permiten determinar con precisión el nivel de resistencia del acristalamiento.

 

Espesores y configuraciones habituales

 

Según el nivel balístico requerido, el vidrio antibala puede variar notablemente su espesor, ya que se incrementa el número de capas de vidrio y de interláminas.

 

De manera orientativa, los espesores pueden oscilar desde 13–15 mm para clases bajas (BR1) hasta más de 45 mm para clases elevadas como BR5 o BR6, llegando incluso a configuraciones superiores para niveles especializados.

 

¿Dónde se utiliza el vidrio antibala?

 

Este tipo de acristalamiento es esencial en instalaciones donde existe riesgo de ataque con armas de fuego. Entre sus aplicaciones más habituales encontramos:

 

  • Edificios y locales públicos
  • Estaciones de policía y dependencias militares
  • Joyerías y comercios de alto valor
  • Entidades bancarias
  • Ventanillas de atención protegidas
  • Centros de seguridad privada
  • Cualquier entorno que requiera blindaje certificado

 

Además, algunas actividades están reguladas por normativas específicas de seguridad, que pueden requerir niveles concretos de protección balística según el uso o el entorno.

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